La carne se ahúma durante 5 horas o hasta que alcance 160°F, que son 71°C. A dicha temperatura se produce el stall, un fenómeno en que la temperatura de la carne deja de aumentar, y puede permanecer así durante muchas horas. Para superar este obstáculo hay que envolver la carne en aluminio o papel.
Para mantener húmeda y fría la carne, prepara una mezcla de agua y vinagre para rociar la carne. Esto ayuda a que el humo se adhiera al brisket, ya que hará que la temperatura de la carne suba lentamente.
Empieza a humedecer la carne cuando se hayan cumplido las dos primeras horas. Repite el proceso cada 45-60 minutos.
Debes ir agregando madera a medida que sea necesario, para que haya un flujo continuo de humo dentro del ahumador.
Cuando se hayan cumplido las 5 horas o la carne haya alcanzado los 160°F (71°C), se retira del ahumador y se envuelve.
Recomiendo envolver la carne en papel mantequilla y papel de aluminio. Antes de cerrar el paquete agrega un poco de la mezcla de agua y vinagre, y también recomiendo agregar caldo para mantener el interior del paquete bien húmedo. Puedes ocupar cualquier caldo que tengas, de carne, pollo o verduras.
El paquete debe quedar cerrado herméticamente, lo mejor cerrado que se pueda. Si es necesario usa varias capas de papel aluminio.
Devuelve la carne al ahumador y cocínala por 5 horas más.
Cuando se hayan cumplido las 10 horas revisa la carne. El brisket debería haber alcanzado una temperatura de 205°F, es decir, 95°C.
A esa temperatura el tejido conectivo se ha derretido, por lo que la carne debería estar muy blanda. Para confirmarlo puedes enterrar el termómetro o un cuchillo en la carne. Si entra y sale sin esfuerzo, significa que está blanda y lista para ser retirada del ahumador.