El primer paso es picar los tomates. Retira el extremo por donde sale el tallo y luego pica los tomates.
No es necesario pelarlos ni tampoco deben quedar picados finamente ni de forma perfecta.
A continuación, pon los tomates picados en una olla a fuego alto hasta que los tomates empiecen a hervir. Debes ir revolviendo la preparación ocasionalmente, para que se cocine de forma pareja. Los tomates irán soltando su jugo y paulatinamente se irán transformando en un puré y luego en salsa.
Para condimentar sugiero usar sal, orégano, hojas de laurel y aceite de oliva. Este paso es opcional, ya que puedes optar por no condimentar la salsa, y hacerlo después, cuando la vayas a consumir.
Yo agrego 1 cucharada de sal, 1 cucharada de orégano, 3 hojas de laurel y 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.
Una vez que los tomates empiezan a hervir, se baja el fuego al mínimo o a fuego medio bajo
Se cocina con la olla destapada para que la parte líquida se evapore, concentrando los sabores en la salsa.
A partir del momento del hervor se cuenta el tiempo, que será de 40 minutos.
El volumen de la preparación disminuirá bastante, al menos en un 30%
Cuando la salsa esté lista no olvides retirar las hojas de laurel.